¿Vivirán los cuentos de hadas cuando ya no queden niños?

- ¿Está muerta?

Lo pregunta con un hilillo de voz, como si no se atreviera a decirlo. Lleva reuniendo coraje varios días. De hecho, casi tres semanas. El cadáver ya ha empezado a corromperse delante de sus ojos, la piel replegándose, la carne marchitándose, los huesos soldándose en una última postura. El olor a putrefacción se le mete en la nariz y le da náuseas.

+ Sí.

Lo dice sin sentimiento, sin pena. Ya era hora, pero eso no lo dice en voz alta para no disgustarla aún más. Se alegra amargamente. Después de ver a su amiga sufrir durante meses una agonía que no hacía más que empeorar, no puede más que alegrarse amargamente de su fallecimiento. Los últimos estertores han sido insoportables. Sus gritos, maldiciones y dolores por poco las arrastran a la locura.

- ¿Estás segura?

Sabe por qué lo pregunta. No sería la primera vez que, después de estar inmóvil durante un tiempo, revivía de nuevo cogiendo una gran bocanada de aire y se incorporaba.

* Estoy bien, estoy bien, no ha pasado nada.

Decía. Y parecía estar bien. Luego, la terrible enfermedad que la consumía volvía a doblarla en dos y a dejarla en el suelo hecha un ovillo sangrante. Y ellas dos lloraban, sufrían y morían con ella otra vez. Por eso ha sido tan cauta al preguntar si era cierto, y la otra tan ansiosa por decirle que sí. Han esperado casi tres semanas. Pueden confirmarlo con libertad.

+ Estoy segura, Crimson está muerta.

No es solo lo que pueden ver, es lo que pueden sentir. O más bien, lo que pueden no sentir. Las últimas semanas que han estado ensayando, no han sentido nada. Durante la representación, no han sentido nada. Ninguna excitación, ni alegría, ni nervios, ni sudores. Nada. También han desaparecido las ansias asesinas de volver a hacer teatro. Y si eso no está, es que Crimson está muerta.

Black se acerca a ella. Con cariño, le aparta el pelo de la cara, le limpia el hilillo de sangre que cae de la comisura de sus labios, le saca los puñales que ella misma se había ido clavando para acelerar su marcha. Ojalá hubieran surtido efecto. Besa su frente pálida antes de prenderle fuego. Pale se estremece y esconde la cabeza entre las rodillas. Esperan a que se consuma. El viento se lleva sus cenizas.

El silencio no dura mucho.

+ Tienes que volver al baúl.

Su tono no admite réplica alguna.

- No quiero…

Suplica, sin fuerzas, sin esperanzas. Sabe que sin Crimson no es nada. Que ella era su ardor, su fuerza, su voluntad. Que las dos juntas podían imponerse, pero ella sola está perdida. Que el corazón claudica ante la Tormenta. La pasión es débil si no es roja y ciega.

+ Eres como ella. Y me niego a verte morir a ti también. Estarás más segura dentro del baúl.

- Pero…

+ Eres frágil. Métete dentro.

Pale entra y se acomoda como puede en tan estrecho espacio. Está acostumbrada, se ha pasado más tiempo encerrada que siendo libre. Sonríe al recordar como Crimson le robó la llave a Black, la sacó de ahí y luego la protegió cuando la morena intentó volver a enjaularla. Ahora ya no estaba, y el sonido de los siete cerrojos al soldarse la hizo encogerse de pavor.

- ¿Cuando podré salir?

Su voz salió ahogada.

+ Cuando madures. Bastantes quebraderos de cabeza me han provocado tus niñerías.

- ¿No te da ni un poquito de pena?

Black sabe que no se refiere al hecho de encerrarla.

+ Claro que me da pena. Más de la que te puedas imaginar. Era mi mejor amiga. Sin ella…

No termina la frase. No tiene ni idea de lo que hará sin ella. Pero está muerta, no hay vuelta atrás. Nadie se ha molestado en intentar salvarla. Ni tan siquiera ella. Y por eso, la culpa la carcomerá hasta el fin de sus días.

Coge su libreta y sale de la habitación. Mira hacia atrás, el baúl cerrado y la mancha de sangre en el suelo. Un escalofrío le recorre la columna. Sabe que nunca más podrá volver ahí. Han sido muchos años, pero para esconderse bien tiene que dejarlo todo atrás. Incluso el único sitio que le había servido para desahogarse. La única puerta del mundo hacia su alma. Pero ahora debe mudar la piel y cambiar el nombre. Ponerle un antifaz a sus sueños y una máscara a sus sentimientos. Debe huir donde nadie que le quiera mal pueda encontrarla. Y debe hacerlo antes de que pueda arrepentirse.

+ Adiós.

Lo siento.

 

 

Aquesta serà l’última entrada del blog. Tanco. No espero que ho entenguis perquè mai t’ho podré explicar del tot. Senzillament, allò que el destí ens dóna, també ens ho pren sense contemplacions.

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